El salto de Lupita Guerrero al timón del MC vallartense

CONTEXTOS

Por Gerardo Sandoval Ortiz

Un año antes de los albores del nuevo milenio, supimos de Guadalupe Guerrero Carvajal cuando ella y un grupo de estudiantes universitarios visitaron las instalaciones de Tribuna de la Bahía, diario que al cabo de unos meses de prácticas, fue parte de su plantilla laboral. La media tarde del pasado viernes, la ya regidora, recibió el nombramiento de presidenta encargada del Movimiento Ciudadano y en las siguientes horas sumó montones de públicas felicitaciones y reconocimientos.

Hija de Don Félix Guerrero Barraza, presidente del ejido Puerto Vallarta en los 90, Lupita Guerrero vio la primera luz  en la colonia Cinco de  Diciembre, en los alrededores del panteón. Eso sí, nunca ha presumido su arraigo de ser mujer de rancho, de La Cruz de Loreto, donde don Félix tiene o tenía un rancho y vacas suficientes para la ordeña y los quesos. (En los primeros días de este año nos enteramos que esa propiedad estaba en venta y en buena medida ahuyentado don Félix por la violencia en la costa jalisciense).

Se encaminó a las ciencias sociales y apenas el ingeniero Eduardo Espinosa Herrera fundó el Centro Universitario Arkos y ofreció la licenciatura de Ciencias de la Comunicación fue una de los primeros en inscribirse. Después de ahí, con experiencia y algunos títulos de belleza, dedicó los siguientes diez años al trabajo de las noticias.

Hasta el día de hoy, a excepción de lo privado, muy poco de las actividades de la dirigente del Movimiento Ciudadano ha escapado a nuestro escrutinio. A diferencia de muchos otros, ella no entró a la política por la puerta grande, la socorrida por los juniors y ahijados.

Como cualquier persona, no todo ha sido luz y brillo en la trayectoria profesional y política de la periodista metida en la política. Hará cosa de poco más de tres lustros, no pasaba por sus mejores tiempos y su vida hacía aguas. Habría de abandonar por un breve lapso su trabajo en medios de comunicación para dedicarse a cuestiones personales y rescatar lo salvable. Ignacio Guzmán García estaba en su gobierno municipal interino y le hizo un ofrecimiento que no pudo rechazar. Esa invitación debió haber sido por el mes de marzo del 2003. Fue la primera vez en incursionar en el servicio público y lo hizo en labores de prensa en el DIF.

De la biografía oficial, personal y no pública, destacamos lo siguiente: Mientras realizaba funciones de apoyo en la edición del diario Tribuna de la Bahía, Miguel González Guerra la invitó a trabajar en la campaña de Nacho Guzmán por la alcaldía en el Partido Acción Nacional la primavera del 2009. En esa época Tribuna de la Bahía vivía tiempos inestables y sus nuevos jefes no supieron valorar su esfuerzo; despreciaron su talento hasta obligarla a renunciar. Son momentos que conserva frescos en su memoria pues todo coincidió con momentos críticos y oscuros de su vida.

La hizo de fotógrafa en la campaña de Nacho Guzmán y cuando la derrota los sorprendió a todos sintió que todos la abandonaron a su suerte. Nació su hijo, el último de “Los ninillos” y mientras intentaba salvar el matrimonio, el mundo se le derrumbaba. Cuando la derrota frente a Salvador González Reséndiz, la desbandada fue de proporciones mayúsculas y tan se fueron todos por su cada lado, que tres años después, todo en el PAN acabó por desmoronarse. Nada de eso es privado, pues todo ha sido público.

Después del 2009 todo sería como volver a nacer. Buscó trabajo donde pensó hallarlo y sería con la comadre Silvia Álvarez Bustos donde hallo cobijo. Aunque por dos o tres días a la semana tenía algo de trabajo en el equipo del diputado local 2009-2011 Ramón Guerrero Martínez en la oficina de representación distrital. Ese sería el grupo que se desprendió del PAN en aquel accidentado proceso interno del 2012, cuando el PAN quedó sepultado y nació el MC.

Lo del MC, es memoria reciente. Acompañó en la aventura de Magaly Fregoso Ortiz en el DIF y después fue secretaria particular de Arturo Dávalos Peña. Un paso muy breve en Desarrollo Social le ayudó a identificar el liderazgo de Dávalos y se integró de pleno al grupo político. El viernes pasado dio el salto y tomo el timón del partido.

El inicio de este escrito, en realidad no fue intención nuestra personalizar el contenido ni dedicarlo a Lupita Guerrero. Dejamos guardados muchas anécdotas, otros datos, por aplicar el corte.

En las últimas semanas se asoman decisiones políticas que atañen al grupo de la dirigente del MC, el mismo del alcalde Arturo Dávalos. Desde hace dos meses, el diputado local, Ricardo Rodríguez Jiménez despacha en la oficina principal del MC Jalisco. Los dos se formaron en las filas del panismo.

Los relevos en el partido ocurren a la par de las expectativas creadas por la versión del “candidato sustituto”. Se ha construido un clima con todas las condiciones para la toma de una decisión de no exenta de riesgos, aunque estos sean controlados. Tal es, que Diego Franco Jiménez asume posición de desplazar a Víctor Bernal Vargas de la “candidatura” del grupo.

Sabemos de fuente directa que Diego Franco hacía sus pininos en la política cuando también en el PAN se forjaba Ricardo Rodríguez. En esos tiempos Bernal estaba dedicado a la docencia universitaria, a su profesión de contador. El dilema de “Las monitas” se reduce a un simple dilema: Decidir entre un político profesional y un académico. Con Lupita Guerrero, al primero se le acomodan las fichas.

¿Por qué plantear la última interrogante? Pues a ese punto se llegó. El viernes pasado, apenas hace tres días pudo haber  resuelto y despejado dudas, entre que si hay o no “candidato sustituto”, si va a no va Víctor Bernal contra Luis Munguía en “la guerra de las naranjas”. Esa es la semifinal del MC, Luis Munguía y sus pastores, aliados con el jerarca de la CTM de Rafael Yerena y los restos del mochilismo, contra el que “Las monas” designen, Víctor Bernal o Diego Franco.

Revolcadero

La semana pasada hicimos mención de una encuesta, de la cual tomamos algunos datos, cuya autoría se le atribuye al grupo de Arturo Dávalos Peña y cuyo propósito fue medir simpatías de Víctor Bernal Vargas y Diego Franco Jiménez, el MC y otros cruces. No nos sorprende haber visto que los vallartenses aprueba con el 7.3% a Andrés Manuel López Obrador y abajito, con el 7%  a Dávalos Peña. Es tan normal como el 41% de 600 encuestados por teléfono que dijeron estar dispuestos a votar por el Movimiento Ciudadano y el 34 % por Morena si hoy fueran las elecciones. O que la mitad de los vallartenses se inclinen por la continuidad del gobierno de Dávalos. Pero para asombro de muchos, fue un dato adicional, un piloncito, el que casó alborotó y causó malestar entre los morenos. Es el dato que coloca al médico Francisco Sánchez Peña por encima de los dos diputados del partido de Don Santo Amlo, Lorena del Socorro Jiménez Andrade, Bruno Blancas Mercado, arriba también de la regidora Laurel Carrillo. Caray, es una simple encuesta, una medición y hasta ahí. Por lo que sabemos ni siquiera la pagó Sánchez Peña. Les haría bien a los amigos morenos ponerse a pensar un poquito y tal vez  concluyan que dedicar tiempo a la política, hacer trabajo político social, a la larga deja dividendos. Deben verlo en el trabajo de su líder López Obrador. O bien, el propio Dávalos. En el MC, Luis Munguía alcanzó niveles de competencia pero anda en la grilla desde aquel proceso interno del PRI de 2006, cuando ayudó a Andrés González Palomera. Esa fue la primera derrota de Munguía y ya en el PAN sumó la segunda con  Nacho Guzmán. La carrera en el Movimiento es cerrada y de acuerdo a números que arroja la medición, entre Bernal y Franco, hay una diferencia de 5 puntitos porcentuales en un cara y más abajo estaría Víctor Bernal. Contra los morenos, todos los naranjas, incluyendo Bernal, ganarían. De ellos, Bernal paga el noviciado.*****Entonces, en vez de enojarse esos sacrosantos morenos, deben ponerse a trabajar. Que Paco Sánchez tenga entre los morenos 32%, Lorena Jiménez el 20%, Bruno Blancas 15, Laurel Carrillo el 11 y Cecilio López el 7, son eso, números fríos. Si aparecieron de la noche a la mañana, no les será fácil estar a la par que auténticos dinos de la grilla. Sánchez Peña tiene media vida en la política y en plan estelar desde el 2003, mientras quienes le compiten a lo sumo sacaron el rostro en la campaña del 2015. Con esos puntitos y a siete meses del registro de precandidatos de Morena están borrado pues en todos los sondeos es el médico de Las Palmas aparece en posición de darle pelea a los naranjas. Y por lo visto, el único también en ocuparse de construir estructura en las colonias. Los demás, no van más allá de armar relajo, sacar sus filias y fobias y plasmarlas en sus benditas redes sociales. Para el cachondeo virtual y acusar a los periodistas de lo peor, vendidos y corruptos, ellos son los mejores.****** Rara esa convocatoria a la “marcha por la dignidad” a celebrarse el sábado 30 de mayo por la mañana. Una persona con el nombre de Alfonso Luquín, no es el único, aparece como promotor. Es raro es “marcha de la dignidad” la dirigen contra la CTM y los dirigentes sindicales. Es su principal reflexión y sobre ellos pide llevar los mensajes. Les reclama no verlos ahora en tiempos de hambre por la pandemia sanitaria. Llama a levantarse “contra la tiranía”, los “dictadores”, “opresores del pueblo”, todo ello, para él, reencarnado en los líderes sindicales y la CTM, “que nos han hecho esclavos de los millonarios hoteleros”. En fin. Solo agregar que tal Alfonso Luquín, anotó en su perfil “Servicios de Hotelería Cecytej 07 y se asume como vallartense.