La “Güera” Orizaga, la trotamundos de la política patalasalada

Contextos ✍ Gerardo Sandoval

El miércoles 26 de mayo, en La Vaca Argentina, Edelmira Orizaga se reunió con Salvador Llamas y un padrino financiero del candidato en ese entonces de Morena a la alcaldía, Luis Alberto Michel Rodríguez. Estos fueron generosos en ofrecimientos, algunos compromisos para Edelmira pospuso acuerdos concretos.

Aquel miércoles último de mayo, restando una semana para campaña, muy probablemente se definió el ganador de los comicios que habrían de celebrarse el domingo 6 de junio.

El último conteo de votos arrojó una diferencia de unos tres mil 200 votos a favor de Morena sobre el Movimiento Ciudadano. Esa diferencia pudiera a ampliarse o reducirse en un posible recuento de votos como lo pide el MC.

Edelmira Orizaga Rodríguez pudo haber sido el factor decisivo porque en su paso por diversos partidos en los últimos años exhibe un padrón de seguidores o amigos miembros de su grupo político personal que supera los 8 mil vallartenses todos, con credencial de elector. Supongamos que “La Güera” no aportó al profe Michel ni la mitad de votos más de ocho mil miembros de su grupo y dejémoslo en una tercera parte. Esa resta es superior, aunque por poco que la diferencia que hoy separa a Morena del MC en el cómputo por la alcaldía.

Pero bien, lo anterior no pasa de ser un ejercicio de sumas y restas, de matemática pura. Confesamos que nos atrae el personaje que encarna Edelmira, la lideresa que hace casi tres décadas organizó a los pepenadores y a través de un sindicato los llevó a la CTM y cooperó en fortalecer el liderazgo de Rafael Yerena Zambrano, ahora máximo jerarca obrero en la entidad. El activismo sindical le permitió granjearse el apoyo de Yerena y le ganó méritos para ser regidora en el trienio 2004-2006, cuando Gustavo González Villaseñor presidente municipal. Esa vez, Francisco Sánchez Peña también fue regidor por el PRI.

A Edelmira Orizaga, Luis Munguía la sustituyó por quien era candidata del Partido del Trabajo, Corina Naranjo Trujillo con la garantía de que le acarrearía 2 mil votos al Partido Verde. Por ahí alguien  escribo entre lunes y martes la pregunta de “en donde están los dos mil votos de Corina”.

El equipo de Edelmira mantiene fuerte arraigo y presencia en un sector de El Pitillal, entre otras, en la colonia Morelos y Pavón, Loma Bonita, Lomas de En medio, La  Floresta, Magisterio. En algunos de esos asentamientos, ello puso su granito de arena desde su creación. Sus leales matraqueros sostienen que juntos superan los dos mil supuestos votos que Corina Naranjo le garantizó a Munguía.

Citamos arriba que “La Güera” en sus tiempos priistas alcanzó una regiduría. En la era del MC también se desempeñó en esa posición, justo en el primero de los dos trienios que hiló Arturo Dávalos Peña, ya bajo las siglas naranjas.

Es nuestra trotamundos de la política patasalada, aunque oriunda de Santiago Ixcuintla, en las Costa Dorada de Nayarit.

A finales de la primera década de este siglo, incursionó en el PVEM, relaciones que abruptamente se rompieron cuando el infame Enrique Aubry le cortó sus alas al imponer a Agustín Álvarez Valdivia quien ocupó el espacio reservado para el PVEM coaligado con el PRI en las elecciones locales en el 2009. Ese primer insulto de Aubry la obligó a hacer una pauta en la política, misma que interrumpió el consistente flirteo de Enrique Alfaro Ramírez, quien había sido ya alcalde en Tlajomulco y se preparaba para tomar por asalto la alcaldía de Guadalajara. En una visita le confió su proyecto, que después de gobernar Guadalajara, se postularía para gobernador de Jalisco en el 2012.

Para el proceso del 2012, ocurrió el éxodo de panistas que brincaron al MC. Ramón Guerrero avasalló al PRI de Adrián “El Archi” Méndez. En ese equipo de ganadores, estaba Arturo Dávalos. Edelmira Orizaga fue candidata a la diputación local y le sumó 39 mil votos al MC, 19 de los cuales fueron en Puerto Vallarta. En esa elección midió su nivel de popularidad.

Ya con Dávalos de candidato, fue parte de su planilla. Sin embargo, no la tomaron en cuenta en el 2018, pues ya sus relaciones con el grupo político Alfaro y de Dávalos se habían enfriado. “En la siguiente, 2018, iré yo y todo lo que te debo te lo pago” le pidió Alfaro un día en la sala de espera de Aerotrón. Hasta hoy, ese pago (político) no ha llegado. Alfaro fue gobernador y como nunca le llegó la “dirección” del gobierno estatal, “en mientras”, Dávalos le ofreció coordinar los institutos municipales.

A mediados del año pasado, sus pasos apuntaron a Morena. Ya este año se registró para ser obtener la candidatura. Coincidió ahí otra vez con el médico Paco Sánchez. Parece ser que a ambos les había prometido el abanderamiento y aunque hubo ciertos recelos, el partido no se quebró. Sin embargo, la incursión de Luis Munguía rompió en varios pedazos a Morena. Decidida para Luis Michel, Munguía y su grupo se fueron al MC. La buscó otra vez Enrique Aubry y en calidad de dirigente estatal, hasta firmó un acuerdo en donde ella ocuparía la cuarta posición en la planilla y cuatro direcciones.

Apenas iniciaba la campaña, falleció el esposo de Edelmira y debió hacer una pausa, la que causó malestar en el equipo de Munguía. Aubry la buscó en su casa para anunciarle que Corina Naranjo ocuparía su lugar en la planilla. El momento fue de lo más desagradable y respondió llamando a la prensa para hacer público su malestar y que denunciaría por la vía electoral y judicial a Munguía y otros verdes.

Hoy se sabe que es cierto la versión de que Munguía, para ganar adeptos a su proyecto, ofreció prometió una misma dirección a tres o más personas. Por ejemplo, para cultura municipal, hacían fila el líder de los músicos sindicalizados Ramiro González; pero también ahí estaba Juan Pablo Vázquez, “El payaso papos” y Sergio Zepeda; (“pero) a mí me lo va a dar”, presumía Zepeda cuando alguien le dijo que esa dependencia ya había sido ofertada a muchos otros. Al contador Santiago Gallegos presumía tener amarrada la Oficialía Mayor de Administración, una de las posiciones incluidas en aquel convenio firmado por Aubry y por el propio Munguía en Guadalajara.

Revolcadero

Cuando a Edelmira Orizaga el PVEM le otorgó su carta de liberación y quedó como “agente libre”, o mejor dicho, cuando Luis Munguía, Juan Carlos Castro Almaguer y Enrique Aubry la rasuraron de la planilla y le dieron un patín en el trasero, varios headhunters de partidos políticos la contactaron, algunos con ofrecimientos de por medio, otros para solidarizarse con el grosero trato que le dieron los munguiboys. Por citar algunos, le habló Miguel Ángel Yerena Ruiz, quien hacia campaña por la alcaldía por el partido Redes Sociales Progresistas, Santiago Centeno  y algunos operadores del gobernador Enrique Alfaro. Esperó en vano alguna llamada de Arturo Dávalos. Rechazó las insinuaciones de los naranjas y atendió los ofrecimientos de Morena. Nunca habló con el candidato Luis Michel, quien hasta después de la elección salió de su burbuja. Todas las pláticas, que no muchas, fueron con el coordinador de la Salvador Llamas y una abogada zacatecana importada por Llamas desde la tierra de los Monreal. Esa abogada, la tal Miroslava se hizo cargo de redactar y fundamentar las denuncias, electoral y judicial, interpuestas contra Munguía y los verdes poa pasarse de lanza contra las dama. Que esa joven abogada es una lumbrera y que los recursos caminan hasta acorralar a Munguía que ya se amparó buscan el manto de inmunidad del fuero legislativo. ******* Lo que está levantando ámpula es la demanda del Movimiento Ciudadano que ha pedido el recuento del “voto por voto casilla por casilla”. Bueno, lo anterior es una exageración porque en realidad, la exigencia no va más allá de ser un reclamo para subsanar supuestas anomalías que en cada elección ocurren. Lo usual es que al revisar las actas de cómputo y eventuales actas de incidencias que se agregan a los paquetes electorales, los representantes de algunos partidos consideren la necesidad de revisar y disipar dudas. Si no “cuadran” algunos números, conteos de votos, es normal surjan observaciones para que se hagan las debidas aclaraciones. Lo que queda claro es que difícilmente se revertirá el cómputo. Pero sin embargo, creemos que Dávalos, si logra reducir esa diferencia de 2 mil 400 votos con la neomorena Yussara Canales, a crecentará su probabilidad de alcanzar la diputación local por esa llamada vía del “repechaje”. ******* Francisco “El Paquillo” Sánchez Gaeta nos dijo que por ninguna circunstancia está en riesgo su tercera regiduría por el PVEM. No habían dicho que los propios munguiboys, de cuya cofradía no forma, le estaban zopiloteando la regiduría plurinominal para hacerle un regalo a un recomendado de un financiador de Luis Munguía. El Paquillo, también negó esto último.